201403.06
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Ricardo Lorenzetti encabezó el acto de apertura del año judicial

Fue este jueves, en la Sala de Audiencias del Máximo Tribunal. El presidente de la Corte se refirió a la necesidad de fortalecer el estado de derecho, las instituciones, la independencia de poderes y las políticas de estado participativas y perdurables.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, aseguró que “es necesario un mínimo de previsibilidad para que las personas puedan pensar en un futuro y eso significa fortalecer el estado de derecho, las instituciones, la independencia de poderes, las políticas de estado participativas y perdurables”.

Fue en el acto de apertura del año judicial que se realizó este jueves, en la Sala de Audiencias del Máximo Tribunal, y al que asistieron funcionarios de los tres poderes del Estado y representantes de organizaciones sociales y asociaciones civiles.

A continuación, parte de la disertación del titular del Alto Tribunal:

Es frecuente hablar de las personas que ocupan el poder; nosotros queremos hablar de los valores que perseguimos, porque las personas que están en el poder pasan, lo valores permanecen. No hablamos del día a día, hablamos problemas que se reiteran desde hace muchos años. Esa es y debe ser la agenda de la Corte: enfocarse en problemas concretos del pueblo y en determinados valores constitucionales perdurables.

Es mucho lo que se puede decir y discutir, pero la historia es clara: generaciones enteras se han frustrado y los costos los pagan siempre los mismos. Los problemas perduran, porque perdura la matriz que los produce. Es necesario que tengamos un mínimo de previsibilidad para que las personas puedan pensar en un futuro y eso significa fortalecer el Estado de derecho, las Instituciones, la independencia de poderes, las políticas de estado participativas y perdurables.

Es innegable avance del narcotráfico. El narcotráfico y la droga están afectando el Estado de derecho. No podemos perder tiempo en acusaciones estériles, hay que hacer políticas de estado concretas, sostenerlas en el tiempo. Todos deben involucrarse.

El sistema jurídico puede ser perfecto, pero se parece a un hotel cinco estrellas; sólo algunos pueden acceder.
Por eso surgió un movimiento de acceso a justicia que comprende numerosos derechos… son normas especiales, que deben servir para solucionar los problemas de construir una rampa de acceso; incluir a los excluidos, construir una ética de los vulnerables.

La igualdad ante la ley, la igualdad real de oportunidades tienen un significado central en el desarrollo de las sociedades. La Corte sostiene una línea de fallos en este sentido: derechos sociales de los trabajadores, de los jubilados, combate contra la discriminación por razones de sexo, nacionalidad.

El estado de derecho de nuestros días debe promover la diversidad. El mundo tiene buenos dirigentes formados con ideas del siglo XIX, cuando las sociedades eran homogéneas, pensaban todos igual hacían que todos pensaran igual. Hoy es imposible. Las sociedades son diversas.

Las sociedades declinan cuando toleran lo intolerable. Necesitamos una nueva categoría de pensamiento político institucional.
Si la naturaleza es diversa, también la sociedad lo es… El problema cómo se conduce una sociedad con paradigmas divergentes. Hay que promover una cultura del encuentro.

Desde hace ocho años esta Corte viene reclamando reformas en el Poder Judicial; y varios de sus miembros hace diez o quince años que están en el tema. El centro de interés de las reformas debe ser el ciudadano que quiere justicia.

La primera y más urgente reforma es llevar la justicia a la gente, y no que la gente tenga que ir al centro de las ciudades… La segunda, es hacer los juicios más rápidos.

Es nuestro deber proteger la democracia dejando de lado las tristes y costosas experiencias del pasado.

El derecho es hoy un modo de proteger los derechos concretos del ciudadano común frente a los abusos que pueda cometer el Estado o el poder económico, y de tutelar el entorno ecológico para las generaciones futuras.

En la Corte les decimos que esta es la casa donde se protegen los derechos del ciudadano, que fallamos según nuestras convicciones, cualquiera sea el poder de quien resulte afectado.

La crisis ambiental es el principal problema que tenemos por delante. Vivimos una era de verdades implacables, en la que la naturaleza está mostrando sus límites. Hemos vuelto a tener temor a las tormentas, una inundación puede hacer que en 24 hs volvamos no tengamos luz, agua, medicamentos, comida; la civilización es frágil. Las catástrofes ambientales y tragedias sociales son cada vez más frecuentes.

Los gobiernos ceden cada vez más a las presiones de las corporaciones para el uso irracional de los recursos naturales. El nivel de protección ambiental no sólo no avanza, sino que disminuye. Es falso prometerles a los jóvenes un futuro si al mismo tiempo no se invierte en ese futuro; no hay futuro si hoy no se cuida el ambiente.

Debemos comenzar un ciclo diferente, no se trata de cambiar el vagón del tren por otro, sino la dirección de las vías. Conciliar la tradición nacional, la tradición progresista y la republicana. El ciclo que comienza es la posibilidad de construir un sistema de derechos de libertad, igualdad y sustentabilidad ecológica en un sistema republicano.

Fuente: texto y foto publicados por Centro de Información Judicial (6/3/2014)