201503.16
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Indemnizarán a una empleada por no pagarle su sueldo a tiempo e interrumpirle su almuerzo

Para los jueces dichos incumplimientos justificaban la decisión tomada por la dependiente y obligaron a que el resarcimiento incluya las horas extras y multas laborales. Qué opinan los expertos y cómo deben actuar los comercios que están en los shoppings en estos casos.

sueldoLa ley laboral argentina obliga al empleador a abonar los salarios de los trabajadores dentro del plazo máximo de cuatro días hábiles, tanto sea que se trate de remuneraciones mensuales como quincenales.

Si bien la falta de pago en tiempo oportuno resulta una injuria laboral, que le permite al trabajador colocarse en la situación de despido indirecto, el dependiente también puede querer continuar con el contrato de trabajo y, entonces, resolver intimar a la compañía a que regularice su situación.

En este sentido, tantos diferentes fallos judiciales como los especialistas consultados por iProfesional consideran conveniente que el empleado realice el respectivo pedido.

Asimismo, señalan que hay que evaluar la demora en particular porque “no sería lo mismo un incumplimiento de dos o tres días, cometido una sola vez en una relación de muchos años, que uno reiterado en un breve lapso”.

En este contexto, hace pocos días se dio a conocer una nueva sentencia de la Cámara laboral en la que los jueces ordenaron resarcir a una empleada que se consideró despedida porque la empresa se demoró pocos días en abonarle sus haberes. Además, obligaron a que se le reconozca las horas extras ya que el horario de almuerzo debía cumplirlo en el lugar de trabajo e interrumpirlo si ingresaba algún cliente.

Ésta es una de las pocas sentencias que se conocen en este sentido donde, según los expertos, se valida una decisión extrema de la dependiente. Además, advierten que, en la misma, se tuvo en cuenta a la mora en sí misma más que al hecho de si hubo una actitud intencional del empleador de demorar el pago, lo cual sienta un precedente preocupante para las compañías.

En cuanto a la hora de almuerzo, los jueces entendieron que al excederse el límite horario legalmente previsto correspondía abonar las respectivas horas extras. En este caso, fue clave que la firma no pudo probar que la asalariada podía usar ese tiempo no sólo para almorzar sino también para fines personales, por ejemplo, para realizar un trámite.

Intimación y despido

La trabajadora intimó para que le paguen el salario en tiempo y forma y ante la respuesta de la empleadora se colocó en situación de despido indirecto, alegando que no era cierto que el haber reclamado se encontrara a su disposición.

Asimismo, indicó que el local abría a las 9.30 horas y se quedaba -como mínimo- hasta las 20.00 horas de lunes a viernes y los sábados entraba a las 9.30 horas y salía a las 14 horas. Señaló que realizaban un breve corte para almorzar pero que debían permanecer dentro del comercio y, en ciertas ocasiones, debía interrumpirlo para continuar trabajando.

El juez de primera instancia hizo lugar al reclamo y condenó a la firma a abonar la indemnización correspondiente al despido sin causa, pero rechazó algunas multas que incrementaban el monto de la misma.

En tanto, los camaristas sostuvieron que “la falta de pago de aquella remuneración fue una de las causales invocadas por la trabajadora en sustento de su posición”.

Además, tuvieron en cuenta que el recibo acompañado no se encuentra suscripto por la dependiente y remarcaron la empleadora no demostró haber depositado en la cuenta bancaria respectiva el importe del haber en cuestión.

“La Ley de Contrato de Trabajo (LCT) define los incumplimientos susceptibles de ser invocados como justa causa de despido, y remite a la gravedad de la falta constitutiva de la injuria y a lo inequitativo que resulta exigir a la parte cumplidora que continúe observando el vínculo cuando el equilibrio fue quebrantado”, explicaron los camaristas.

De este modo, estimaron que la dependiente actuó conforme a derecho al denunciarlo, dado que se obligó a prestar servicios a cambio de una remuneración y la empresa omitió cancelarla.

Por otro lado, con respecto a la cantidad de tiempo diario trabajado, ordenaron que se le pague horas extras. Tuvieron en cuenta el testimonio de los testigos, quienes avalaron lo relatado por la reclamante y destacaron que los cortes por refrigerio eran breves y no podían salir del comercio.

“No existe constancia probatoria demostrativa que dicho corte durara de ordinario una hora, y menos aún fue probado que las empleadas del negocio pudieran hacer uso de ese tiempo a su voluntad, es decir, según sus propias conveniencias personales, lo cual permitiría analizar el tema desde otra perspectiva”, destacaron los jueces.

Además, sostuvieron que no debe perderse de vista que en el tipo de actividad comprometida, es sabido que las vendedoras -si el local comercial permanece abierto al público- deben atender al cliente que ingresa, aunque en ese momento se haya acordado una pausa en sus labores.

“En las condiciones descriptas, ponen su fuerza de trabajo a disposición del empleador durante la extensión total de la jornada y por ello deben ser retribuidos acorde a la carga horaria resultante, sin que las ocasionales y/o exiguas pausas tengan incidencia en la cuantificación de los salarios devengados en ese tiempo extra acumulado”, salaconcluyeron […]

Fuente: texto y foto publicados por IProfesional.com (15/3/2015)

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