201507.23
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Cómo reclamar ante los casos de quemacoches. Atención a la “letra chica” del seguro y al tipo de cobertura

No todos los damnificados serán resarcidos por sus aseguradoras. Tampoco recibirán el monto que necesitan para hacerse de un vehículo de similares características. Crece la cantidad de consultas a estudios jurídicos ante la proliferación de casos.

quemacochesMuchas personas suelen dejar sus autos estacionados en la calle, en lugares cercanos al domicilio o a su trabajo.

De este modo, se encuentran expuestas a daños producidos ya sea por otros conductores, gente de a pié o bandas delictivas. La gran mayoría suele contratar a una compañía de seguros para cubrirse ante eventuales perjuicios.

Claro que a veces no reciben la respuesta que esperan y entonces comienzan un largo proceso judicial con el fin de lograr un resarcimiento. Por cierto, no todos tienen suerte.

El tema de las coberturas y su grado de alcance han vuelto a ser tema de debate luego de que se conocieran nuevos incendios intencionales perpetrados por bandas en distintos barrios porteños.

Si bien los propietarios hicieron la denuncia para que se identifique a los culpables (quemar un bien de un tercero es un delito que está tipificado en el artículo 184 del Código Penal, bajo la figura de daño calificado y prevé penas de hasta 4 años de prisión), también buscan que las aseguradoras se hagan cargo y abonen los resarcimientos correspondientes.

No todos serán resarcidos
Los damnificados deberán gestionar el reclamo por daños siempre y cuando hayan contratado una póliza contra incendio o tengan cobertura para todo riesgo.

A pesar de pagar mes a mes y estar al día (requisito clave), no siempre reciben un monto acorde al del daño sufrido.

Por lo general, las empresas suelen ofrecer tres tipos de planes:

1. Responsabilidad civil con pérdidas totales.

2. Terceros completos.

3. Todo riesgo con o sin franquicia.

Las víctimas de los “quemacoches” deberán disponer de una cobertura total contra incendios. Cuando sólo están protegidas ante una destrucción parcial, las aseguradoras intentarán “regatear” la compensación económica.

Si el daño recibido es total, la persona debe observar tanto las generalidades como la letra chica del contrato y el ítem que se refiere a la cobertura.

Suele haber dos usos generalizados:

– La cláusula de destrucción total: cuando los restos del vehículo no excede el 20% del valor del auto.

– La cláusula de destrucción total: cuando la reparación o reemplazo de partes resulte superior al 80%.

Al momento del siniestro, la aseguradora tomará como cotización de referencia la de venta al contado en el mercado de un modelo de similares características, más los impuestos, tasas y contribuciones que correspondan.

Según la compañía y póliza, la indemnización por la pérdida durante los primeros años de cobertura puede trepar al 100% del valor del cero kilómetro.

En otros casos, se paga el 80% de un vehículo nuevo al cumplirse el tercer año de matriculación, mientras que en el resto de los años se abona el 100% del precio de mercado.

En ese sentido, se tendrá como tope la suma asegurada que se encuentra expresada en el certificado de cobertura.

Si el resarcimiento ofrecido resulta inferior, se tendrá la opción a que se le reemplace la unidad por otra de la misma marca, modelo y características.

La empresa aseguradora deberá hacerse cargo de los impuestos, tasas, contribuciones y gastos inherentes al registro del dominio a favor del beneficiario.

En las pólizas puede existir una porción del daño que queda a cargo del asegurado y que se denomina “franquicia”.

Si el valor total del siniestro supera la cifra de dicha franquicia, entonces la empresa pagará la diferencia entre ese monto establecido y el total.

Un punto importante: si la aseguradora no demuestra -de modo fehaciente- que fue el interesado quien prendió fuego el vehículo (no importa quién lo haya hecho) tiene la obligación de cubrir el daño.

Tipos de cobertura
Una cobertura del tipo “tercero completo”, ofrece resguardo ante la destrucción total por incendio.

En caso de sufrir este problema, el damnificado deberá acercarse a su productor o compañía y realizar la denuncia. Luego, los peritos de la empresa asistirán a verificar el nivel del daño para establecer si fue total o parcial.

De ahí en más, la empresa deberá determinar el tipo de siniestro. Este trámite dura al menos una semana.

El otorgamiento de la indemnización demanda un poco más de tiempo, ya que antes de librar el cheque se deberá llevar adelante una serie de trámites que insumen tiempo, como por ejemplo dar de baja al coche. Hasta que no se cuente con toda la documentación, la empresa no realizará el pago.

Las autoridades de la Superintendencia de Seguros de la Nación destacan que “el precio no es lo único importante que debe considerarse cuando se contrata un seguro”.

También debe hacerse particular hincapié “en la situación económica y financiera de la entidad”.

Destaca que es clave el servicio que provee la aseguradora y el productor que se elija. Al hacer una elección, un aspecto que no debe pasarse por alto es indagar la reputación y antecedentes de la empresa.

Asimismo, advierten que resulta conveniente averiguar si tiene medidas precautorias de algún tipo o sanciones vigentes o recientemente dispuestas por el mencionado organismo.

Frente a un siniestro de este tipo, se recomienda contar con testigos imparciales (nombre y apellido, número de documento, domicilio y teléfono), efectuar la denuncia policial detallando claramente lo sucedido y consignando los daños producidos.

Conviene que la aseguradora sea informada en un plazo no mayor a los 3 días.

Cómo debería prevenirse
En referencia a las bandas quemacoches, el abogado Gabriel Iezzi sugiere que “para una amplia y exhaustiva investigación se realice una serie de medidas procesales e investigativas, a fin de unificar casos y tareas”.

En primer lugar, propone trabajar en el armado de un “mapa delictivo”, que permita conocer zonas, sitios precisos, horarios, modalidades utilizadas en base a pericias de bomberos, así como tipo y características de los automóviles dañados.

A esos datos deben adicionarse la existencia de testigos, grabaciones de cámaras de seguridad, cruzamiento de celulares en áreas y horarios de los sucesos.

Además, señaló que será importante obtener elementos de cada lugar, identikit de sospechosos, características de “bombas molotov”, fotos, entre aspectos.

Por último, indicó que es necesario llevar a cabo -a través de la Secretaria de Investigaciones Penales Especiales del Ministerio Público Fiscal Nacional- una unificación por conexidad de todas las causas penales.

Fuente: texto y foto publicado por IProfesional.com (23/7/2015)

Seleccionado por Editorial Erreius