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El cambio del feriado por el balotaje plantea un nuevo interrogante: ¿Cuándo me caso?

Erreius de InterésLa previsibilidad es sin dudas uno de los factores más importantes a tener en cuenta llegado el momento de pensar en el casamiento. Pero la reserva del salón –y todo lo que ello implica–, y la ceremonia religiosa, además de asegurarse un día determinado para el registro civil, puede quedar en la nada en caso de que el ballottage genere un brusco cambio de planes. Ayer, el Gobierno determinó que el feriado previsto para el lunes 23 de noviembre –en conmemoración del Día de la Soberanía– pasaría al viernes 27 de ese mismo mes, de modo de no complicar la logística de la segunda vuelta.

Esto generó reacciones de todo tipo, aunque entre quienes ya tenían todo listo para contraer matrimonio el disgusto es grande. En las redes sociales y foros especializados muchas mujeres comenzaron a mostrar su preocupación ante la posibilidad de que el feriado cambiara de día, situación que finalmente se dio.

Algunas de ellas comentaron que tenían previsto casarse ese mismo 27 de noviembre –hasta ayer un día hábil–, aunque ahora su fecha de enlace será un día antes. “Se están viendo todos los casos y se intenta dar una fecha lo más cercana posible a la que estaba ya pautada. Es algo que se nos va de las manos y que también nos perjudica a nosotros porque nos generará un cuello de botella muy importante durante buena parte de esa semana, por lo que no serán días fáciles”, explicaron a El Cronista desde una de las oficinas del Registro Civil porteño.

Según comentaron en esta dependencia pública, “por lo general los cambios de fechas no difieren más de dos días de lo previsto. También se dan casos, aunque pocos, en los que la pareja no tiene nada previsto en cuanto a fiesta o reunión familiar, y no tienen inconvenientes si se casan o hoy o mañana; estas situaciones nos alivianan mucho con las reprogramaciones”.

Los inconvenientes organizativos también incluyen a quienes decidieron realizar alguna ceremonia religiosa. Muchos optan por realizar la ceremonia civil y religiosa el mismo día, algo que con estos repentinos cambios de planes ya no podrá ser. Otro de los problemas es cuando se intenta cambiar justamente la fecha de la iglesia, algo prácticamente imposible.

Y una realidad muy similar se da con los salones o el lugar reservado para realizar las fiestas. Sostienen que recibieron desde el lunes por la mañana una buena cantidad de consultas para intentar cambiar la fecha –sobre todo teniendo en cuenta el cambio de día del casamiento–, pero la fuerte demanda hace imposible que este pedido pueda tener final feliz.

Fuente: Texto publicado por El Cronista (28/10/2015)

Seleccionado por: Editorial Erreius