Los debates que vienen en el Congreso

Tres códigos esperan ser reformados este año. Además, está pendiente la discusión sobre la penalización de las fuerzas policiales que abandonen sus puestos. La agenda del oficialismo y las deudas del Parlamento.

2014-01-31 ParlamentarioUn año “intenso”: así auguró ante este medio que será 2014 la secretaria parlamentaria del bloque de diputados oficialistas, María Teresa García. En efecto, la vorágine electoral quedó atrás y los legisladores ya tienen el camino allanado para avanzar con proyectos pendientes, y rendir cuentas de sus promesas de campaña.

La nueva composición del Congreso será la vidriera de las alianzas y disputas políticas para acceder al poder en 2015. En ese marco, no es de extrañar que el Congreso se convierta en un verdadero escenario de batalla para los líderes que buscan optimizar su imagen ante la opinión pública. Y para eso, la pugna por la imposición de la agenda legislativa será clave.

Lo cierto es que, pese a la derrota en las últimas elecciones, el Frente para la Victoria y bloques aliados aún conservan la mayoría parlamentaria, y con ella la capacidad de fijar los temas y el ritmo del Congreso de cara a los próximos dos años. Sin ir más lejos, el eslogan de “la década ganada” es una muestra de cómo el kirchnerismo se permite exhibir ciertas leyes como trofeos de su gestión.

La expectativa estará puesta entonces en la estrategia que tome la oposición. Si la pretensión de un frente amplio de centroizquierda marcha viento en popa -como manifestaron en sendos encuentros este verano “Pino” Solanas, Julio Cobos, Ernesto Sanz y Hermes Binner-, esos espacios tendrán como desafío cristalizar una agenda conjunta. Pero antes, quienes conforman Unen deberán saldar sus diferencias internas.

Las miradas también se posarán en el Frente Renovador de Sergio Massa, quien -en un intento de evitar que se desinfle su figura- se encargó de instalar este verano algunos de los proyectos que impulsará en el Parlamento.

En tanto, el Frente para la Victoria procurará que se repita el escenario de los últimos dos años. El bloque aún conserva una mayoría de 132 miembros en la Cámara de Diputados, con el apoyo de sus aliados más fieles. En el Senado, la aprobación del resistido pliego de César Milani confirmó que el oficialismo también se impone allí, con 39 legisladores. Así, el bloque K buscará pasar los próximos meses sin sobresaltos con el quórum, sin desviarse del objetivo de satisfacer al Gobierno con todo proyecto que envíe.

En este escenario y más allá de las promesas, numerosos proyectos esperan ser debatidos en ambas cámaras del Congreso. Algunos, que no fueron tratados, perdieron estado parlamentario con la última renovación, el 10 de diciembre pasado, mientras que otros tienen la sanción casi asegurada. Sin temor a equivocarse, legisladores de distintos bloques suponen que las reformas de los códigos Civil y Penal serán los temas excluyentes del año.

Trabajo adelantado

Más de un legislador deberá anticipar el regreso de sus vacaciones. Es casi un hecho que la actividad parlamentaria arrancará en febrero, con una convocatoria a sesiones extraordinarias por parte del Poder Ejecutivo. Convocatoria cuyo temario destapó la olla: el proyecto para modificar el impuesto a los Bienes Personales desnudó diferencias en el seno del Gobierno y aún es una incógnita si efectivamente será enviado al Congreso. De modo que por el momento, el tema sólo sembró dudas y contradicciones entre los miembros del gabinete K.

Otro de los proyectos anunciados por Jorge Capitanich es la reforma del Código Aduanero. Si bien el jefe de Ministros no dio demasiadas precisiones, adelantó que la intención del Gobierno será “potenciar el aprovechamiento de los puertos”, como así también “reducir costos”.

Para febrero también quedó pendiente un proyecto presentado hacia fines de 2013 por el senador kirchnerista Aníbal Fernández, para castigar a las fuerzas de seguridad que “abandonen injustificadamente” su servicio. De ser ley, las penas alcanzarían los 12.500 pesos e inhabilitaciones de hasta ocho años. La iniciativa había sido incluida en el temario de extraordinarias para el mes de diciembre, a pocos de días del tenso escenario que combinó acuartelamientos policiales, saqueos a comercios y disturbios en distintos puntos del país. Sin embargo, no fue tratada por el Parlamento, mientras algunos bloques de la oposición exigen debatir la sindicalización de la Policía.

La iniciativa establece “penas específicas” para aquellos efectivos que “a sabiendas abandonen injustificadamente actos de servicio o maliciosamente omitieren la prestación regular de la función a la que reglamentariamente están obligados”. El mismo texto contempla penas para los militares que abandonen sus puestos o deserten en tiempo de conflicto armado o zona de desastre.

El PEN también había incorporado en el decreto de extraordinarias una serie de proyectos, entre ellos la creación de tres nuevas universidades. El primero estatiza la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, que pasaría a llamarse Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos “Madres de Plaza de Mayo”. De esta manera, esa casa de estudios quedaría bajo la órbita del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

La segunda iniciativa establece la creación de la Universidad de Defensa Nacional. La UNDef se crearía sobre la base de los institutos de formación que tienen las Fuerzas Armadas, más los colegios de suboficiales que hoy son institutos. Esto es, el Colegio Militar -quizá el más conocido-, la Escuela de Suboficiales del Ejército General Lemos, y así cada uno de los institutos de las tres armas, como también la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas, y las tres escuelas de guerra de cada una de las fuerzas, igual que la Escuela de Defensa Nacional.

Por último, el Gobierno pretende transformar el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) en la Universidad Nacional de las Artes (UNA).

Por otra parte, el Senado debería sancionar en las extraordinarias de febrero el Digesto Jurídico, que Diputados aprobó en la última sesión ordinaria de 2013. Se trata de un trabajo de depuración de la legislación vigente desde 1852; un tema largamente demorado, ya que había sido incluido en la reforma constitucional de 1994 como obligación del Congreso. De acuerdo al trabajo que llevaron adelante el Sistema Argentino de Informática Jurídica (SAIJ), la Dirección de Información Parlamentaria y una comisión bicameral, quedará vigente tan solo el 10 por ciento de las 32 mil normas dictadas desde ese entonces.

Agenda 2014

Una vez iniciado el período ordinario, que la presidenta deberá inaugurar el 1ro. de marzo, al Congreso le esperan debates jugosos y sobre todo, trascendentes para la sociedad. Sin ir más lejos, la Cámara de Diputados tendrá que tratar la reforma del Código Civil y Comercial, con media sanción del Senado.

Según pudo saber este medio, hay grandes posibilidades de que el oficialismo intente dar marcha atrás con una concesión a la Iglesia y devuelva el proyecto al Senado con la redacción original del artículo 19, referido al comienzo de la vida “desde la concepción”. Fue el jefe del bloque kirchnerista en la Cámara alta, Miguel Pichetto, quien dejó abierta esa posibilidad, que Diputados deberá resolver. “No queremos que salga solo con los votos del Frente para la Victoria”, sentenció una alta fuente de la Comisión Bicameral, quien adelantó que además ahora “hay que escuchar lo que opinan los nuevos legisladores”. El nuevo Código contempla cambios en materia de matrimonio, divorcio y adopción, entre otros puntos.

Asimismo, el Congreso deberá tratar dos leyes especiales que originalmente estaban incluidas en el texto original: la protección de los embriones no implantados, disponibles para ser utilizados en los tratamientos de fertilización asistida; y el resguardo de la propiedad comunitaria indígena. Aunque ninguno de los temas urge al oficialismo.

Además de los códigos Aduanero y Civil, el Parlamento tiene encomendado el debate por el nuevo Código Penal, que será reformado y articulado de manera integral luego de los sucesivos “parches” que se le introdujeron en los últimos años.

El mecanismo de la discusión será similar al que tuvo el Código Civil. El Ejecutivo ya tiene en sus manos el anteproyecto elaborado tras un año y medio de trabajo por una comisión redactora, integrada por Eugenio Zaffaroni, Ricardo Gil Lavedra, Federico Pinedo, María Elena Barbagelata y León Arslanián. Luego de ser revisado, el texto será enviado al Congreso, y una vez allí una comisión bicameral creada especialmente se ocupará de emitir dictamen para que el proyecto sea tratado en los recintos.

Si bien no trascendieron demasiados detalles acerca del contenido del texto, éste podría incorporar, entre otras cosas, la figura del “aborto culposo” para delitos de mala praxis, si el bebé fallece antes de ser separado del seno materno -es decir, cuando aún esté conectado a la madre por el cordón umbilical-. Será apenas uno de los grandes cambios que se prevén en la legislación actual.

El Congreso también tiene pendiente un tema menos promocionado: la sanción del mecanismo de elección de los parlamentarios del Mercosur, estipulada en la ley de reforma electoral que instauró las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Por ahora, no hay señales sobre el avance de esa deuda.

En tanto, la oposición intentará introducir en la agenda algunos proyectos de vieja data que son resistidos por el oficialismo. Por ejemplo, algunos bloques adelantaron que insistirán con el 82 por ciento móvil para los jubilados y la reforma del INDEC. Otro tema siempre en boga es la ley de acceso a la información pública, que contaba con media sanción del Senado pero perdió estado parlamentario. También quedó en el camino la tan reclamada ley de basura electrónica.

El massismo, uno de los bloques que buscó mostrarse más activo este verano, ya adelantó algunos de los proyectos que impulsará una vez retomada la actividad: paritarias docentes para enero en la provincia de Buenos Aires; la suspensión de despidos laborales durante 180 días y medidas que beneficien al sector del agro. Más allá de la buena performance del tigrense en las elecciones, habrá que ver si esos proyectos corren la misma suerte en el Congreso, donde al oficialismo aún le dan los números para bloquear las propuestas de la oposición. En cuanto al bloque debutante del Frente de Izquierda, la mira estará puesta en eliminar el impuesto a las Ganancias y nacionalizar los hidrocarburos bajo el control de los trabajadores.

Por último en la agenda parlamentaria pendiente figuran temas de índole social que atraviesan transversalmente a los bloques, con pocas posibilidades de avanzar este año: la despenalización del aborto y del consumo personal de marihuana, que Uruguay ya sancionó.

Por lo pronto, hay en agenda otros temas menores, como un proyecto por el que deberá entenderse como “obras teatrales de autor nacional” a las traducciones y adaptaciones de obras teatrales de autor extranjero realizadas por traductores o adaptadores argentinos o extranjeros con no menos de cinco años de residencia en el país. Otra iniciativa prevé modificar el sistema de “foto radar” para el control vehicular en las rutas nacionales.

Con todo, no caben dudas de que 2014 será un año interesante tanto en lo político como en lo legislativo. Para alquilar balcones… o, mejor dicho, palcos.

Fuente: texto y fotos publicados por Parlamentario.com (31/02/2014)

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